En esta reforma, ubicada en la calle San Aquilino, nos propusimos crear un hogar cómodo, luminoso y con un encanto sencillo La vivienda necesitaba ser renovada y decidimos mantener y realzar con materiales naturales, colores suaves y detalles que aportan una atmósfera acogedora.

Se llevaron a cabo trabajos de carpintería tradicional, renovación de suelos, pintura y mejora de la cocina y los baños, cuidando siempre la armonía entre lo práctico y lo estético. Cada espacio fue diseñado para invitar al descanso y disfrutar del día a día.

El resultado es una casa que transmite calidez, equilibrio y autenticidad, pensada para ser vivida y disfrutada en cada rincón.